Tecnicas de Imitacion Marmol

Técnicas imitación mármol

El mármol, al igual que ciertas piedras, es un elemento que dota de gran protagonismo cualquier pared o ciertos elementos. Sin embargo, no solo se puede conseguir con el propio material, sino que con ciertas pinturas, disolventes y las mejores técnicas imitación mármol, es posible transformar cualquier espacio. Además, en función de los tonos y métodos empleados, se pueden conseguir diferentes acabados.

Por ello, con la ayuda de pintores la Rioja, vamos analizar las principales técnicas y procedimientos para conseguir superficies con imitación a mármol.

Principales técnicas imitación mármol

En ocasiones con pinturas, en otras con ciertos procedimientos con la llana o incluso con los más tradicionales métodos de pintura artesanal, para conseguir una buena imitación al mármol estas son las mejores técnicas.

Alcoholes pigmentados

Si disponemos de una superficie que se encuentre esmaltada y además disponga de un buen brillo, con alcoholes pigmentados, será posible modificar ese aspecto. Así, con la ayuda de un algodón o un paño poroso y estos alcoholes, se consigue deformar y expandirla pintura creando ciertas grietas y surcos que bien consiguen la imitacion mármol.

En contraposición, esta técnica es algo débil a soportar el efecto de la luz solar y las inclemencias meteorológicas, pudiendo mostrar una degradación precoz. Por ello, no es muy apta para aplicar en superficies en el exterior.

Imitacion Marmol en Logroño y La Rioja 4
Imitacion Marmol en Logroño y La Rioja 4

Estuco veneciano, algo más que pintura

Esta técnica imitación mármol, consigue conferir sobre la pared tanto un aspecto muy similar al mármol, como una textura muy característica. En esta técnica, la profesionalidad y experiencia como la de pintores la Rioja, es clave. Pues se debe aplicar sobre la pared un tipo de pasta, que deje esa textura imperfecta que antes citamos. Sobre todo, en la última capa, en la cual, el uso de la llana, marcará el dibujo tipo piedra. Para finalizar, posteriormente se pule esta pasta y se le aporta brillo.

Por último, es importante aplicar un tipo de cera específico que proteja la pared y además vaya absorbiendo posibles manchas tipo marmol. Otra de las posibilidades de esta técnica es el empleo de diferentes colores y dibujos que caracterizan aún más cualquier pared.

Estuco Veneciano en Logroño y La Rioja 5
Estuco Veneciano en Logroño y La Rioja 5

Arte, creatividad y destreza para conseguir mármol

Con aceite de linaza, secante y ciertos elementos minerales como pigmentos, se puede conseguir una mezcla que aplicado sobre una superficie con ayuda de una esponja o trapo, confiera un fondo tipo marmol muy conseguido. Esta será la base para trabajar con un pincel e imitar las vetas blancas del mármol. Para finalizar y aportar un aspecto imperfecto, se deben difuminar estas líneas.

Es posiblemente la técnica que mayor realismo aporta, pero depende mucho de la destreza y el propria arte del profesional que lo realice, como pintores la Rioja.

Y la última técnica que conozco y la más compleja es el estuco mármol al yeso.

Estuco mármol al yeso, máxima complejidad, inigualables resultados

Esta técnica imitación mármol, es muy utilizada en hoteles, museos, palacios o restauraciones de gran cantidad de espacios. Además permite utilizar cualquier color y conseguir la imitación de cualquier tipo de marmol.

Si es cierto que se conoce como una técnica muy complicada, pues además de la aplicación de la pasta y sus colores, hay que saber manejar volúmenes, texturas y tiempos de trabajo, que solo un profesional conoce. Hasta tal punto que es muy difícil encontrar profesionales que conozcan este tipo de técnicas imitación mármol. Aunque afortunadamente, pintores Logroño, tiene la experiencia de haber realizado cursos de formacion en esta tecnica.

Estuco de Cal

Estuco de Cal

 Introducción

Este manual que pretendo escribir y publicar en nuestra Web le dirijo a todos profesionales y amantes del Estuco a  la Cal.

Explicare con  detalle las técnicas que conozco explicando paso a paso  el proceso de cada una de ellas. Relatare las cualidades y ventajas del estuco de cal sobre todos los demás morteros.

Quiero que sea un lenguaje dirigido a colegas de oficio o afición como si estuviéramos hablando entre nosotros de cómo se hacen o deberían hacer las cosas en este olvidado oficio.

No voy hacer literatura, solo explicar con términos sencillos, sin utilizar términos complejos (al menos así intentare), cuando sea inevitable por formación, hare la oportuna explicación.

Todo que aquí se escriba tiene la observación de la experiencia, no es teoría de oídas, no más que la práctica de estas conclusiones que aquí relato. Siempre reconociendo que la teoría es formación, sin formación no hay conclusión, imprescindible.

Tengo documentaciones diversas, de las cuales saco fórmulas de composición de la cal, pigmentos y otros. Estas documentaciones relatan este arte por encima, en cuatro palabras sin adentrarse en la práctica que es de más interés para nosotros.

Soy consciente de que hay muchas formas de llegar a un fin, que lo que aquí se explica  no es dogma incluso me gustaría tener correcciones de otros profesionales que quieran colaborar y aportar sus experiencias, todos días tenemos que aprender algo nuevo.

Este oficio bien aprendido le tienen pocas personas en España, bien se guardan estas pocas de que así sea, da para vivir con holgura si se trabaja honestamente, no requiere grandes inversiones en taller, la herramienta como veremos es sencilla, de poca costa, aunque en algunos casos algo difícil de encontrar.

El estuco de cal es un mortero natural, es más popular que el estuco de mármol yeso, es más versátil  ya que se puede aplicar tanto en interiores como en exteriores, siendo más resistente a la humedad y florescencias que puedan desprender los paramentos donde se aplica.

Este tipo de estuco se aplica desde milenios, siendo utilizado para todo tipo de decoraciones, desde  imitaciones a jaspes en palacios, a un simple estucado fratasado en la casa más humilde.

El estucado de cal tiene muchas variedades de acabado, pudiendo hacer desde un rustico estucado labrado a un fino estucado con pinturas al fresco,  pasando por una fina y brillante imitación a mármol con la técnica de planchado en caliente, todos con gran colorido cromático.

Hoy en día se está poniendo de moda falsos estucos,  más que estucos son pinturas, como tal se comportan en los paramentos. Estas pinturas sintéticas siliconadas se deberían denominar pinturas con efecto a estuco. En lo único que se parece al estuco de cal o yeso  mármol  es en el precio que se cobra, injustamente en relación  coste de material  como alto rendimiento de mano de obra. Esto sin contar con los resultados, cambian de color, amarillean, no transpiran, dejan casi inservible las paredes para otras pinturas, etc. Y sobre todo el usuario se cansa de ver estas burdas imitaciones, cosa que no sucederá jamás con un estuco natural. No es lo mismo una joya de oro que bañada de oro.

Comenzare con un poco de historia de la cal y sus usos para que vean que este antiguo método funciona, que nuestros antepasados sabían lo que hacían y lo hacían bien. Hay que recuperar la idea del trabajo bien hecho, en conciencia como si trabajáramos sobre nuestras propiedades, “hacer mal las obras es de ricos, que las pueden pagar dos veces”.

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Tecnica Estuco Marmol

Tecnica Estuco Marmol

 Introducción

Antes de nada me gustaria informar a las personas interesadas en esta tecnica, que esta informacion se saco de Gerardo Martín que con gran generosidad comparte los conocimientos adquiridos en los cursos impartidos por el maestro Patrick Tranquart, cabe mencionar que tambien imparte cursos de esta tecnica Manuel Garcia de Alta Decoración de Rute, Aldecort el cual impartio un curso aqui en la Rioja del cual yo fuy participe, pero careciendo de toda esta documentacion, le agradezco nuevamente a Gerardo Martin que lo comparta con todos los que estamos interesados en esta fantastica tecnica.

Es un  proceso artesano de imitación a mármol  o jaspe con estuco de base yeso. Es el mejor método de hacer una autentica imitación a mármol o imitacion a piedra, de tan diversas formas y colores como la naturaleza y nuestra imaginación puedan conseguir.

Esta técnica se cree importada de Alemania según algunos expertos, de Italia según otros y de España según los Italianos del siglo XVII, cosa muy probable por la cantidad y calidad de yesos de la península, a la vez que se pueden encontrar tratados de albañilería más antiguos que describen en parte esta técnica.

Lo cierto es que nace ante la necesidad de hacer dignas decoraciones en iglesias, catedrales y palacios neoclásicos, en una época en que las zonas desde donde se importaban los diferentes mármoles o jaspes se hacían imposibles de conseguir a causa de conflictos bélicos, políticos o bien por lo costoso del transporte.

En España esta técnica fue alentada especialmente en el siglo XVIII por Carlos III ante su decreto real, en el  que prohibía hacer retablos de madera y policromados a causa de los numerosos incendios que se  estaban produciendo en las iglesias, con grandes pérdidas económicas y  artísticas. Ante esta prohibición de usar madera se debía usar mármol, alabastro u otros yesos en sus variadas técnicas, mezclando lo uno o lo otro en función del poder económico o del presupuesto que disponía quien encargaba la obra.

Esta técnica de estuco marmol nace del ingenio y del aprovechamiento de los materiales que los artistas tenían a su alcance para sustituir con buena calidad los costosos  mármoles de tierras lejanas.  Por lo que en esta época  y debido al poco coste de la mano de obra y materiales se consideraba una técnica de poca costa, como así seria descrita por el tratadista D. Ramón Pascual Diez, racionero de la catedral de Ciudad Rodrigo, en su pequeño manual que escribiría en el año 1785 “Arte de Hacer Estuco Jaspeado o De Imitar los Jaspes a Baja Costa” esta obra no es fácil encontrar como tal, se puede conseguir trascrita en la adenda de los libros de D. Ignacio Garate Rojas “Artes de los Yesos” y “Artes de la Cal”. Dos libros de gran interés para quien se quiera dedicar a estas artes, aun cuando los colaboradores del autor omitan más conocimientos que los que revelan. Siempre reconociendo y agradeciendo al autor su gran aportación a la conservación de estas antiguas técnicas, casi olvidadas. Hay otros tratados antiguos que también revelan algunos aspectos  de esta técnica, siendo muy parcos y poco precisos. Al menos con mi forma de entender el trabajo de este arquitecto D. Ignacio Garate Rojas es suficiente como teoría, el resto para conocer la técnica es la práctica, con ensayos experimentos y buscando cada uno de los caminos que hay para llegar a realizar un buen estucado.

Los italianos como siempre tan aventajados llegaron a vender al resto de países europeos mesas y murales de estucos taraceados como si fueran auténticas piedras semipreciosas, perfeccionando tanto la técnica, que costaba distinguir lo natural de lo artificial, por supuesto que nuestra nobleza española era la que mejor lo pagaba, llegando al punto de  cambiar a igual tamaño auténticos diamantes en bruto por plásticos de caseína de colores.

A partir de la mitad del siglo XIX se fue dejando esta técnica,  a la vez que el gusto de la época apartaba de  las decoraciones el uso de estucos de cal, de yeso, molduras, cornisas de trabadillo, jaspes y mármoles naturales por otras decoraciones más austeras ofrecidas por nuevas técnicas de revestir las paredes. Fueron los papeles pintados, telas, pinturas al temple o acrílicas las que sustituyeron las antiguas técnicas.

En la actualidad esta técnica de Estuco Mármol solo se realiza como alta decoración en hoteles, museos, palacios de nuevos ricos o en restauración de antiguos edificios.

Nosotros personalmente participamos en una restauración de una casa de estilo ecléctico de principios del siglo XX en La Casa Sólita Benavente (Zamora) en la que los paramentos de los dormitorios estaban en color blanco con un taraceado rojo a media caña en los rincones. La escalera y distribuidores tenían marcado despiece de piedra de sillería en las paredes, liso en los techos. El zaguán tenía por encima del zócalo de madera unas imitaciones a mármol con profundas y coloridas vetas. Por cierto en esta casa se cometió una de las mayores atrocidades en restauración, en toda la carpintería de madera de  pino tea había unas imitaciones a castaño más perfectas nunca vistas, muy bien conservadas. A los ojos del arquitecto no pegaba el color castaño con el blanco roto de los estucos, mando callar mis protestas y pintar de esmalte sintético color blanco roto. Cuanto inexperto hay en este campo, lo que ha perdurado durante décadas o siglos lo cambian por el simple capricho del gusto de un narciso con estudios, lo curioso es que con los años este técnico es de reconocido prestigio como restaurador, seguro que ahora hubiera conservado estas pinturas, pero mientras aprenden esto nos cuesta.

En la actualidad no sé si hay alguien en estas tierras que pueda aceptar un encargo para hacer una nueva obra de estuco con yeso. Hay veces que se solicitan unas paredes lisas, brillantes y des tonificadas (estucado) se les ofrece e intenta vender estuco a la cal, con lo cual no siempre queda a satisfacción. Cuando con un estuco con base yeso cumpliría sobradamente con las exigencias de cualquier decorador o arquitecto.

No tiene nada que ver un acabado de estuco Cal con estuco Yeso, son dos cosas completamente distintas el acabado y las cualidades, pueden gustar más o menos pero cada una tiene su espacio y diferencia, sin desmejorar  ninguna de ellas.

Otra cosa es que el que paga conozca el coste, que varía considerablemente de Estuco de Yeso a Estuco de Cal, aun con esta desventaja si se conociera mas esta técnica no faltaría quien hiciera encargos de este tipo, siendo un campo gratificante para el que lo realiza en lo económico y creativo en lo artístico.

Los materiales como veremos más adelante son de lo más sencillo, fáciles de encontrar, los útiles y herramientas son un poco más complicado pero no imposible, los que son difícil de encontrar son fáciles de fabricar con poca inversión, o bien se pueden sustituir por piezas parecidas.

Por naturaleza todo lo desconocido es complicado, cosa que en este caso parecerá demasiado en la parte teórica, pero en la práctica resulta que en cada intento vamos cogiendo soltura y facilidad para realizar cualquier trabajo.

Cierto es que pueden participar un gran número de componentes en la formula y parecer demasiado complicado, pero empezando con trabajos sencillos con pocos productos indispensables nos iremos introduciendo en campos más y más laboriosos en función de nuestro interés por avanzar en la ciencia.


01 – El Metodo

Una vez colocadas las masas de forma conveniente y según el modelo que queremos conseguir se procede a igualar las irregularidades de la superficie cortando, puliendo y abrillantando hasta que alcance el brillo deseado. Siendo este proceso del pulido y abrillantado, el menos técnico, el que se llevara la mayor parte de nuestro tiempo, por lo que sería conveniente tener uno o varios colaboradores como ayudantes, en función de las dimensiones del proyecto.

Se puede hacer de todos los colores y formas imaginables con la única limitación del buen gusto, y que los pigmentos permitan. No siempre hay qué imitar a la naturaleza, también podemos dejar a la imaginación e inventar jaspes desconocidos hasta el momento haciendo único nuestro trabajo. En ocasiones no serán necesarios muchos tonos, bastando con suaves colores, pocos o nulos efectos para dejar un suave y agradable acabado al tacto y vista, simplemente una superficie estucada.

Para un buen acabado, el tiempo empleado será de varias horas por m2  de trabajo de un estucador, por lo que su aplicación es pura artesanía, hay que valorarlo como tal, ya que el efecto y acabado así lo merece.

En este tiempo que se indica anteriormente no es válido para todas imitaciones, puede variar considerablemente en función de la dificultad que tenga el jaspe  a imitar, no es igual un jaspe con diferentes vetas o muchos pequeños efectos como el granito, que otros que tenga vetas mas continúas, o sencillamente  liso con pequeños detalles de color.

Una vez conseguido un buen efecto a mármol o jaspe y pulido suficientemente se pueden añadir taraceados con diferentes formas y dibujos, añadiendo a estos colores de otras piedras que consigan un contraste muy diverso en función de lo que el artesano quiera conseguir, sirva de ejemplo y para quien lo conozca hay algunas mesas en el centro de las salas del Museo del Prado con esta técnica del taraceado, otras son de auténtico mármol.

El soporte donde se puede realizar este trabajo es variado, siempre que se garantice un buen anclaje con bajo relieve, ya que como todos los morteros se adhieren por atrapamiento. En el caso de la madera será labrada, con ayuda de clavos (evitando oxidación) para que asegure mejor el anclaje del estuco.

La madera estará lo suficientemente seca y sin movimiento ya que la rigidez del estuco provocaría su desprendimiento o rotura al menor movimiento. Hay que evitar superficies pintadas, es imprescindible que el paramento tenga adsorción, de no poderse evitar se eliminara la vieja pintura a piqueta o zapapico, haciendo buena cantidad de marcas. El soporte de chapa de  metal queda descartado por falta de agarre.

Lo ideal serían paramentos de fábrica de ladrillo cocido o morteros de cemento portland, mixtos de cemento y cal, prefabricados de hormigón o yesos. Siempre que se garantice un buen anclaje será una buena superficie para este trabajo, y sobre todo exenta por completo de humedad y florescencias incontroladas. Se empezara por un mortero especialmente fabricado por el estucador, con los gruesos que el diseño requiera, no menor de 5mm. El acabado de este mortero tendrá marcas y surcos suficientes para garantizar el agarre o atrapamiento de las capas posteriores de estuco, no es conveniente aplicar esta capa con mucho tiempo de antelación, incluso será preferible el mismo día o anterior.

En esta técnica lo que más la hace especial o distinta a todas las demás artes de este tipo es la consistencia y la forma de amasar las mezclas de diferentes colores. Tiene la masa una consistencia poco plástica, más bien dura, cuando se incorporan los pigmentos a las diferentes porciones de masa, se amasa como si de pan fuera hasta que queda homogénea y consistente. Una vez hecha la paleta de colores que queremos utilizar iremos mezclando entre sí de forma longitudinal o discrecional si las vetas del modelo así lo requiere, que en el volumen total podamos ir haciendo cortes en forma de lonchas con un cuchillo de grades dimensiones e iremos colocando en la superficie a estucar de forma que se recomponga el rompecabezas que tenemos que imitar con la masa.

También lo hace especial la forma de aplicarlo sobre la superficie que es prácticamente a mano, usando en algunos momentos la paleta, el grosor de las lonchas pueden ser de varios milímetros, incluso centímetros de una sola aplicación.

Otra cuestión que hace única esta técnica es la de poder incorporar a un trabajo terminado taraceados, bajo relieve, plintos y molduras de la forma y color que el diseñador requiera, incluso dibujos con sombras en tonos diversos y complejos como se quiera dibujar, con la particularidad de quedar en el mismo plano sin relieve alguno.

Único y especial es el acabado que se puede conseguir con esta técnica, con maña e imaginación se pueden conseguir toda clase de decoraciones, incluso participar en decoraciones modernistas.

Simplemente haciendo conocer los acabados que se pueden conseguir con el Estuco Yeso, el artesano que  domine esta técnica no le faltara tajo suficiente para él y varios ayudantes.


02 – Herramientas

Las herramientas que se utilizan para elaborar el Estuco Mármol son diversas, no muy difíciles de conseguir en ferreterías especializadas, alguna de ellas habrá que  fabricarlas con algo de imaginación.

La descripción  y medidas de las herramientas son en función de las que disponemos, no teniendo que ser dogma,  es cuestión de hacer prácticas para encontrar las que mejor nos sirvan.

  1. Mesa de trabajo con superficie lisa, ejemplo tablero de melanina. Es muy importante trabajar sobre una mesa cómoda en altura tanto de pie como sentado en banqueta. Debe de ser lisa de forma que no se pegue la masa y quede limpia con facilidad de limpieza al pasar las paletas. Conviene fabricarla de forma que se pueda desmontar y transportar con facilidad al tajo.
  2. Cubos de plástico con el volumen milimetrado. Nos ahorrara tiempo en hacer mediciones y podremos coger agua directamente del grifo o del bidón.
  3. Medidor de volumen de litro calibrado de 10 ml en 10 ml para poder medir con precisión la Cola Madre, si es posible las marcas calibradas que sean en relieve las pintadas son de poca duración, se borran con facilidad.
  4. Envases herméticos para guardar la cola. La Cola Madre y el Agua Cola debe de guardarse de forma que no evapore el agua y no entre el aire para evitar posible pudrición.
  5. Esponjas, de buena adsorción y que se maneje bien con una sola mano, no demasiado dura.
  6. Paleta codo de latón. Tipo paleta catalana con el codo algo más corto, la hoja de la paleta debe de tener 5 o 6 mm de espesor para que tenga peso suficiente y nos ayude a asentar la masa con menos esfuerzo, a ser posible de latón  para evitar la oxidación debido a que el acero le afecta más el fosfato de calcio (yeso).
  7. Paleta de acero inoxidable rectangular, de grueso superior. Muy útil para hacer mezclas en semiseco, cortar bolas y limpieza de la mesa.
  8. Espada o cuchillo bufo con final en ángulo recto de acero inoxidable, de 40 o 50 cm de hoja, el tamaño puede ser variable siempre que sea fácil su manejo, es cuestión de gusto y de las dimensiones del trabajo que estemos haciendo, es interesante que los laterales estén bien pulidos para que no se pegue  el corte de masa, no es necesario que este afilado con corte peligroso.
  9. Espátulas de acero inoxidable en varios tamaños. No so vitales pero si conveniente tener a mano para la limpieza o raspar cualquier elemento no deseado.

10. Espátulas de madera varios tamaños  con filo. Son útiles para retirar la lechada sobrante que se da entre pulidos, también pueden ser de suela de cuero, goma o plástico siempre que cumpla el cometido de retirar el producto sobrante sin rayar la superficie. Teniendo en cuenta que si son de madera no se pueden lavar ya que se tuerce el corte con la humedad.

11.  Pinceles y brochas en varios tamaños. De pelo de cerda tipo paletina para aplicar las lechadas, hay que tener en cuenta que al trabajar con yesos requiere ser lavados  en cuanto se termina de usar.

12. Cubos o gavetas de goma o plástico.

13. Vértele para alisar las superficies estucadas de manera que quede una buena planimetría.

14. Cepillo escayolista tipo rayador, también es muy útil como lo anterior para ayudar a conseguir una buena planimetría, debemos tener varios repuestos de hojas de corte antes de empezar el trabajo.

15. Reglas o flejes de acero. Es conveniente y más polivalente que sean de acero ya que sirven para marcar con el canto la planimetría, cortar el material sobrante o para el taraceado, son necesarias de varios tamaños y formas dependiendo del trabajo que se realice.

16. Bisturís, cúter, cuchillas y formones. Para el taraceado, según la delicadeza del motivo que se vaya a taracear utilizaremos una u otra herramienta de corte, siempre bien afilada o con poco uso.

17. Bascula o peso, con precisión de gramos para pesar los pigmentos y mezclas, siendo mejor digital para tarar el envase donde se echan los pigmentos.

18. Hornillo eléctrico, para disolver las colas o ceras al baño María, no es necesario de gran potencia, también se podría utilizar de gas o leña si no se tuviera eléctrico.

19. Tacos de madera y poliestireno expandido para soporte de las diferentes lijas, teniendo en cuenta que los cantos tienen que ser redondeados para que no raye la superficie a pulir y tengan más duración las lijas. Los de madera para las primeras lijas para hacer más fuerza sobre la superficie y poliestireno para las siguientes más finas que no requiere tanto corte.

20.Plástico para tapar, es fundamental tener plástico de sobra para tapar el estuco entre una operación y la siguiente, es fundamental que la humedad no se evapore. Si no se tiene lona suficiente se puede sustituir por telas gruesas mojadas. Esta es una labor a tener muy en cuenta sobre todo en verano.

21. Trapos de algodón, son útiles para el final del pulido ya con poco agua, en vez de usar la esponja para retirar el agua sobrante se utilizan trapos para retirar el agua y  sacar mejor brillo. También se utilizan para extender la cera, limpieza etc.

22.Para el mortero previo llana de acero, talocha, paleta, miras y todo lo necesario para hacer un buen aparejo del paramento a estucar.


03 – Materiales

Los materiales les iré describiendo y aportando apuntes que aclaren lo mejor posible las características o calidad recomendada de cada uno de forma que en caso de ser difícil de conseguir, podamos sustituir por otro que haga la misma función.

Yeso de 1ª Calidad, o también llamada escayola o yeso de Paris. En España hay muchas clases de buenos yesos, cuanto mayor resistencia cm2 y más blanco sea mejor. Yeso de alumbre sería ideal aunque costoso y escaso. Es recomendada como marca orientativa de calidad la escayola Álamo 70 de la casa Hebor de Guadalajara (España). No obstante se puede utilizar cualquier escayola en buen estado.

  1. Cola de huesos de animal o fuerte, dependiendo de la región también se llama de carpintero o casco preferiblemente de toro o animales salvajes. La forma puede ser de tableta, virutas o en perlas, preferida esta última por diluirse más fácilmente al baño María.
  2. Agua potable.
  3. Hidróxido de Cal en pasta, puede servir en polvo, deshidratada, previa dilución en agua. La cal apagada solo tiene la finalidad de conservante de la cola para que no desprenda olores por su descomposición. Lo cual no quiere decir que no sirva la cola si no mejora con la descomposición, con la pega de que es desagradable trabajar con ella sin necesidad de soportar este inconveniente.
  4. Pigmentos, todos de origen mineral y sobre todo el bióxido de titanio que participara en todos trabajos, vigilando la toxicidad de cada pigmento, si no se sabe o no se tiene etiqueta de seguridad mejor apartar para estucos de cal que no vamos a coger con las manos. La cantidad máxima que puede llevar es del  3%  o 5% en volumen de la cantidad de yeso que se utiliza para la masa.
  5. Hay que tener en cuenta que las manos es la herramienta principal del proceso y hay que evitar el contacto con productos tóxicos. Esos tiempos en que valía más el trabajo que el trabajador han terminado por lo que hay que leer la ficha de seguridad del pigmento y asegurarse de que no es toxico independientemente de lo que aquí se indique. Algunas veces los pigmentos contienen metales pesados o cromatos que son muy tóxicos. Siempre es recomendable leer la ficha de seguridad de todos productos que utilicemos sea cual sea el trabajo que estemos realizando y a la que tenemos derecho nos facilite el vendedor.
    1. Colores, todos necesarios para hacer una paleta variada.
    2. Blanco de Dióxido de Titanio
    3. Verde Oxido de Cromo
    4. Rojo Oxido de Hierro
    5. Amarillo Oxido de Hierro.
    6. Ocre Tostado Oxido de Hierro (marrón).
    7. Azul Cobalto.
    8. Azul Ultramar.
    9. Tierra de Siena.
    10. Sombra Natural.
    11. Otros, a valorar por su calidad y seguridad, no siendo recomendable un exceso de pigmentos, que en ningún caso superara el 5% del yeso.
    12. Lija y abrasivos en escala de grano 80 a 8000. Inicialmente puede servir asperones o piedra pómez. A partir de G 220 lijas de soporte de papel con abrasivos de vidrio o corindón. Lo ideal serian piedras como la sanguina, Cáucaso, Escocia o Moncayo pero como son difícil de encontrar nos conformaremos con lijas simples de agua.
    13. Aceite de linaza crudo, procurando sea lo más transparente posible, que no le de la luz, le pasa lo que al vino blanco con la luz va cogiendo color y perdiendo trasparencia, que es lo que nos interesa para un aceite de buena calidad.
    14. Esencia de trementina o aguarrás puro. También nos interesa que sea de un color lo más limpio posible, con fuerte olor a esencia de trementina. También cuidándolo de la luz cuando no lo usemos.
    15. Cera de abeja virgen en estado sólido, procurando que no este adulterada. A mi particularmente me gusta más en trozo que en escamas, se dosifica mejor a la hora de hacer la mezcla con la trementina.

10. Cera de Carnauba, es una cera de origen vegetal que se presenta en escamas amarillentas. La finalidad de esta cera es que mezclada con la de abeja se consiga mayor dureza. No conviene pasarse de proporción (5% a 7% de carnauba, resto abeja) en la dosificación ya que dificultaría el abrillantado. La cera de carnauba en más dura y mas satinada una vez aplicada.

11.  Paños o trapos de algodón para lustrar y abrillantar el estuco.

12. Áridos o arena para hacer el mortero base, basta cualquier arena de cantera o rio que no tenga gruesos superiores a 3 mm. Libres de arcillas o elementos orgánicos.


04 – Preparación de la Cola

La preparación de la cola de origen animal (huesos)  aconsejable en forma de perlas para facilitar la disolución de la misma, se hace disuelta al baño maría con agua potable.

No siempre es fácil encontrar este tipo de cola,  se puede sustituir por la que se presenta en forma de tableta, cola casco llaman algunos carpinteros, también podría ser con cola fuerte, es cuestión de hacer pruebas para encontrar la mejor relación de cola-agua.

En un recipiente de metal se vierten 10 litros de agua y 3 Kg de cola. Este recipiente de metal se introduce en otro de mayor tamaño con agua sin que rebose, se calienta y remueve hasta que las perlas de cola estén disueltas. Hay que tener en cuenta que hay que poner un objeto en el fondo, piedra o madera de forma que el recipiente que contiene la cola no toque  el que recibe la fuente de calor en el baño María. Es conveniente tener previsión de la cola que queremos diluir para poner en remojo el día antes.

Una vez disuelta la cola y el líquido resultante sea homogéneo se añade un Kg de Hidróxido de Cal (cal apagada) en pasta para evitar la pudrición de la cola, que al ser de origen animal se pudre con facilidad y no duraría mucho tiempo sin que desprendiera olor. Hay antiguos tratados que dicen que la cola cuanto más tiempo pase por ella y mas olor desprenda mejor resultado tiene, lo que no deja de ser un inconveniente para el aplicador que seguramente en la actualidad se negaría a trabajar con cola de este tipo y no digo el cliente. Nosotros con quedamos con nuestro método que se ha  demostrado un buen resultado sin los inconvenientes de nuestros antepasados. Lo que funciona como en informática no lo tocamos.

Después del enfriamiento se tamiza y reserva en garrafa de plástico o cristal con tapón hermético. La cola disuelta de esta forma puede durar varios años si no se la expone a calores o fríos innecesarios.

Esta cola resultante de ahora en adelante la llamaremos Cola Madre.


05 – La Cola

La Cola Madre  es un componente básico, que según en el proceso en el que nos encontremos la diluiremos de una forma u otra, según  la parte de trabajo a realizar. Una vez disuelta la Cola Madre la llamaremos Agua de Cola.
El Agua de Cola es el resultado de diluir la Cola Madre en  proporción y según la parte del trabajo a realizar.
Hay que tener en cuenta que cuanto más diluida este el Agua de Cola más pronto fragua la masa o mortero que vallamos a usar y a más proporción de cola más tiempo tarda el fraguado y más duro quedara el mortero o estuco. Es conveniente hacer bien la medición de las partes de cola y agua,  en caso de tener que repetir la mezcla quede igual.
A la hora de hacer Agua Cola se tendrá en cuenta que tipo de yeso vamos a usar, el tiempo frio o calor, lluvia, niebla y sobre todo el tiempo que tardaremos en realizar la aplicación.
En todas las mezclas de agua y cola se tendrá como unidad de partida los 10 litros de agua, con  los que comenzaremos a hacer el Agua de Cola. Por ejemplo vamos a hacer estuco con Agua Cola de 500, este 500 está referido a que de Cola Madre lleva 500 ml por 10 litros de agua potable. Cuando hagamos lechada de 170, en 10 litros de agua echaremos 170 ml de Cola Madre o parte proporcional.

La Cola Madre  es un componente básico, que según en el proceso en el que nos encontremos la diluiremos de una forma u otra, según  la parte de trabajo a realizar. Una vez disuelta la Cola Madre la llamaremos Agua de Cola.El Agua de Cola es el resultado de diluir la Cola Madre en  proporción y según la parte del trabajo a realizar.
Hay que tener en cuenta que cuanto más diluida este el Agua de Cola más pronto fragua la masa o mortero que vallamos a usar y a más proporción de cola más tiempo tarda el fraguado y más duro quedara el mortero o estuco. Es conveniente hacer bien la medición de las partes de cola y agua,  en caso de tener que repetir la mezcla quede igual.
A la hora de hacer Agua Cola se tendrá en cuenta que tipo de yeso vamos a usar, el tiempo frio o calor, lluvia, niebla y sobre todo el tiempo que tardaremos en realizar la aplicación.
En todas las mezclas de agua y cola se tendrá como unidad de partida los 10 litros de agua, con  los que comenzaremos a hacer el Agua de Cola. Por ejemplo vamos a hacer estuco con Agua Cola de 500, este 500 está referido a que de Cola Madre lleva 500 ml por 10 litros de agua potable. Cuando hagamos lechada de 170, en 10 litros de agua echaremos 170 ml de Cola Madre o parte proporcional.


06 – Mortero Previo

El mortero previo se prepara a partes iguales de yeso y arena de mina o de cantera, a la que se añade el agua de cola necesaria hasta quedar una masa compacta y firme para aplicar a llana o talocha. El agua cola para este tipo de masa se diluye con la proporción de 10 Litros de agua por 150 ml de Cola Madre, puede variar ligeramente arriba o abajo en función de la dificultad o el tiempo que tardemos en gastar la masa. Se puede remover incluso con batidor mecánico. Hay que recordar que a más cola más tiempo en comenzar el fraguado, puede ser interesante si la temperatura de trabajo es elevada o menos cola si hace frio.

Lo que no es aconsejable es echar cola solo por buscar más dureza, sobra con estas proporciones, dejamos la dureza para capas más superficiales. Una vez que el mortero esté listo se moja el paramento a cubrir, para que no absorba el agua de la masa. Se aplica el mortero entre maestras para asegurar la planimetría con llana o talocha de madera de forma quede a paño de las miras, incluso raseo, se da por terminada la aplicación. Hay que asegurarse de que queden irregularidades suficientes para el agarre del estuco o si no es así se crean con un rastrillo o corte de alguna herramienta. Cuando esté suficientemente fraguada la preparación se cortan las irregularidades que sobresalgan de la línea maestra del paramento con el corte de llana o paleta. No es conveniente barrer en exceso puede cerrar poro dificultando el agarre al soporte del estuco.

En este momento se pueden mover las maestras hasta el grosor que tenemos decidido dar al estuco, siempre que se requiera o la técnica a emplear lo aconseje. No siempre se ponen las maestras, sobre todo si es en forma de esquina, en el que el estuco continúa en el siguiente plano, es mejor ponerlas en el momento del raspado.

Es conveniente lavar y limpiar los recipientes y herramientas empleados nada más terminar el trabajo.

Una vez terminada la preparación del mortero previo, al día siguiente o pasadas unas horas comenzamos la elaboración de la masa de Estuco Mármol Yeso.


07 – El Estuco

En el momento que el proceso anterior esté listo y tengamos acopio de todos materiales y herramientas necesarias procedemos a la preparación de la masa.

La cantidad de masa puede variar en función de la puntada a cubrir, tipo de piedra a imitar, ayuda de la que dispongamos a la hora de gastar la masa, experiencia o forma de trabajar, lo mejor es practicar empezando por un saco habitual de 25 Kg. Es aconsejable tener un peso e ir pesando los pigmentos que vamos añadiendo hasta conseguir el tono deseado, más que nada por si queremos reproducir el tono de la masa, aunque nunca queda idéntica podremos hacer otra similar sin que desentone con la anterior. De esta forma si el resultado es optimo y en el futuro queremos repetir conseguiremos una formula aproximada. Es bueno, al menos mientras se adquiere experiencia apuntar los pasos que seguimos, por si nos gusta el trabajo, repetimos y si no para saber lo que no debemos hacer.

La elaboración de la masa se hace sobre una mesa de superficie lisa y plana.

El yeso, para este caso (25 Kg), se pone encima de la mesa en un montón, con la mano vamos apartando yeso de manera que hacemos un canal con una isla en el centro, una vez el canal rodea la isla de yeso, espolvoreamos unas cucharadas de bióxido de titanio para blanquear el yeso y que pierda el tono gris que tienen algunos yesos, a continuación empezamos a verter el agua de cola.

El agua de cola para este caso le llamaremos de 500, ¿Qué quiere decir de 500, u otros casos similares con otra cifra? Que en un cubo milimetrado llenaremos hasta tener 10 litros de agua, al que añadiremos una medida de 500 ml de Cola Madre. No todos los yesos requieren la misma proporción de Cola Madre en el agua cola, hay que hacer pruebas previas y comprobar el tiempo que tarda el comienzo del fraguado y la dureza que adquiere una vez seco.

Una vez tengamos el agua cola iremos añadiendo al canal o pila que hicimos con el yeso, poco a poco, a la vez que vamos removiendo con las manos, cuidado de no pasarse con el agua cola, debe de quedar una masa fuerte, compacta y que se pueda ligar bien con las manos. Según empezamos a remover apartaremos unos puñados de puches con agua y yeso apenas envuelto a un lado de la mesa y reservamos. Se moverá la masa con las manos de forma que vamos quitando los grumos y amasando de forma que vamos viendo  la necesidad de ir añadiendo agua cola, cuando veamos que esta mas o menos compacta la masa, moveremos de un lado a otro de la mesa con la paleta de codo hasta que quede ligada y se pueda amontonar sin que se esparrame por su peso. El resultado ha de ser una masa blanca y compacta. Según Patrick el agua que se necesita por cada saco de 25 kg de yeso suele ser aproximadamente de 8 Litros de agua cola, aunque puede diferir según el origen del yeso. Lo curioso de esta forma de amasar es que es todo lo contrario de lo que normalmente se hace, primero el agua y luego se va echando el polvo, por no decir el tiempo que se retarda el fraguado del yeso, que es muy superior.

En este momento es cuando el tiempo empieza a contar, a partir de ahora  tenemos más o menos una hora y media de manejo de la masa en óptimas condiciones, a partir de entonces tendremos dificultades en manejar la masa.

Llegado este punto, tenemos que tener claro lo que queremos hacer en cuestión de diseño o forma que vamos a dar al estuco mármol.

Una vez que tenemos la masa lista y las cosas claras comenzaremos apartando un tercio del volumen de la masa blanca a un lado de la mesa dándola una forma simétrica y rectangular de manera que podamos hacer con la punta de la paleta divisiones más o menos parecidas. Normalmente son suficientes 6 porciones de blanco. Los otros dos tercios de la masa les amontonaremos e iremos añadiendo los pigmentos, espolvoreando por encima de la masa y mezclando con unas gotas de agua cola para facilitar la disolución de los colores. Así iremos amasando hasta conseguir el color más intenso del mármol a imitar. Si el mármol a imitar lleva dos o más colores dominantes, muy distintos en gama se puede apartar una porción proporcionada de blanco y tintar en otra masa aparte, hay que diferenciar si un color dominante lleva degradaciones o si el color es diferente y hay que hacer diferentes masas coloreadas con distintos pigmentos. En el caso que nos decidamos por hacer un solo color básico amasamos hasta que quede compacto. Apartamos aproximadamente una 7ª parte de todo el volumen, incluido el blanco y reservamos en un extremo de la mesa guardando un orden en su colocación.

En el resto añadimos una porción de blanco que tenemos separado y removemos con las manos hasta quedar uniforme. Una vez la masa este uniforme apartamos otra porción igual o similar a la anterior amasamos y colocamos en la mesa a continuación de la anterior apartada. Así sucesivamente hasta que no quede ninguna porción de blanco. Si se han hecho bien los apartados tendremos 7 montones (7 es un numero orientativo pueden ser más o menos los montones) similares en tamaño con un orden de degradado de más oscuro a más claro.

Una vez tengamos los 7 montones (en este caso) espolvoreamos yeso sobre la mesa y uno a uno amasamos envolviendo el polvo con la masa, de igual forma que hacen los panaderos hasta conseguir una consistencia más rígida, con cuidado de no pasarse con el polvo y que mantenga su consistencia plástica. Llegado este punto en el que tenemos amasados todos los montones y en orden de degradado iremos cortando una gran parte del primer montón (del más claro) y aplastamos con la mano haciendo una forma similar a una gran loncha, del segundo montón cortamos otra parte algo inferior a la anterior y hacemos lo mismo, otra loncha colocamos encima de la anterior, así sucesivamente hasta tener una loncha de cada color en el montón.

Hay que tener en cuenta que cuanto más aplastemos el montón de chuletas más fina quedara la veta en la imitación. Se recuadra con las manos y ayuda de la paleta para que quede una forma que podamos dominar y mover con facilidad. En este punto es cuando vamos a utilizar las puches, espolvoreamos pigmentos de los colores que queremos para las vetas, apenas removemos con las puntas de los dedos,

Mezclando unos con otros. Manchamos el montón de chuletas a antojo con estos  pigmentos, damos tajos con la espada en el montón de forma longitudinal del lado donde tenemos pensado hacer los cortes definitivos y manchamos con las puches de forma desigual, cerrando a continuación cada tajo, con tres o cuatro veces es suficiente.

Compactamos el bloque y reservamos, hacemos lo mismo con el resto de los pequeños montones que siguen en el orden del degradado.

En este momento ya tenemos la masa lista y podemos ir haciendo cortes, como filetes gruesos e iremos colocando sobre la mesa para ver cómo van quedando las vetas. Hay que tener claro cómo vamos a colocar las vetas e iremos eligiendo la chuleta en función a la forma que tenemos pensado. En este momento llega el momento de la aplicación que detallare más adelante.

Volviendo a la parte en  que teníamos la masa blanca. Hay otra forma de hacer las degradaciones menos complicada para artesanos con poca experiencia.

Casi con la mitad del montón de la masa se hace un triangulo de forma que sea la mitad de un rectángulo. Con el resto de la masa se hace el color más oscuro dominante en la imitación, se aparta una 7ª parte del total (ojo de buen cubero) y el resto de color se coloca hasta completar el rectángulo junto con el blanco del triangulo. A continuación se marca con la punta paleta 6 partes iguales de forma que en cada parte contenga blanco y color. Se separan las partes y se amasan como en la ocasión anterior. Según se mezclan y se colocan por orden de degradado. Con los montones resultantes repetimos lo del amasado con polvo al estilo panadero.

En ocasiones y según el modelo a imitar requiere que tenga algún color que destaque, como por ejemplo una imitación en la que domina el amarillo o el rojo y tiene vetas gruesas de negro, pues bien en el momento antes de hacer el color dominante se aparta una parte de blanco para hacer el negro u otro color en cantidad que creamos que será necesario. Este color negro, blanco etc., se incorpora en el momento que vamos colocando entre el montón de chuletas.

También hay veces que nuestra imitación requiere efectos veteados en forma de pequeñas  bolas, haciendo zonas de muchas pequeñas vetas.

Para hacer bolas lo primero que preparamos es una mezcla seca con polvo de yeso y los pigmentos que queremos rodeen esas pequeñas vetas.

Cogemos de los montones amasados pequeñas partes, al gusto y hacemos uno o varios filetes en forma de cuña de mayor a menor. Estos filetes les pondremos encima de la mezcla seca y rebozamos, después con la paleta rectangular se hacen cortes secos horizontalmente y después verticales de manera que queden pequeños dados de diferente tamaño. Estos dados se mueven encima de la mezcla seca de forma que se redondeen y cojan el color de los pigmentos de la mezcla, se reservan.

Cuando tengamos el o los montones de filetes y las bolas preparados hay dos formas de hacerlo, una es en el momento de dar los tajos para incorporar las vetas se pueden incorporar a su vez bolas de una forma desordenada. Si el trabajo requiere que contenga muchas bolas se las amontonara y se echaran encima pequeños pellizcos de las degradaciones y con  ayuda de un poco agua cola de 500 ml o incluso se puede hacer una lechada coloreada repartirla en poca cantidad, se hace un montón compacto similar al de las lonchas.

En las puches que tenemos apartadas esparcimos pigmentos de los tonos que creamos convenientes, para ir pringando los tajos que damos al montón y así crear pequeños efectos, que veremos según hacemos los cortes de las lonchas.

Con práctica y experimentación se pueden conseguir efectos no descritos en la elaboración de la masa, el límite lo pone la imaginación.

Una vez tengamos toda la masa y efectos preparados continuamos con la aplicación en el paramento que queremos imitar a mármol.

De todas formas para comprender mejor este texto, que para el neófito parece complicado, lo mejor es comenzar haciendo alguna prueba simple con pocas degradaciones y según se presenten las dificultades  ir leyendo este texto para mejorar la comprensión. Entendemos que es complicado entender este texto y la dificultad que tenemos de transmitir de una manera sencilla un manual de esta técnica.


08 – El Estucado

Antes de comenzar a estucar se prepara una lechada similar al color dominante con agua cola de 150 o 170 ml y yeso para ir mojando la superficie a estucar poco antes de la colocación del estuco. La finalidad de que el agua cola de la lechada sea de baja proporción de cola madre, es que el fraguado comience más rápido que en el resto de la masa, así tenga mejor anclaje y sobre todo que al colocar el estuco no le quite humedad por absorción del paramento.

Cuando todo lo anterior esté preparado y bien mojada la superficie con la lechada comenzamos a colocar las lonchas de estuco en la superficie a estucar.

Las lonchas las colocaremos en función de la piedra a imitar, si es de vetas alargadas iremos colocando las vetas de las lonchas en la misma dirección de igual forma, alternamos si lo creemos conveniente con alguna o varias lonchas de bolas, incluso se pueden hacer vetas tan grandes como la superficie a cubrir si entre loncha y loncha pringamos con las puches pigmentadas que tenemos en la mesa, o también introducimos pequeñas tiras de loncha de bolas o viceversa.

Durante la colocación nos aseguraremos de que sobresalga suficientemente el estuco de la planimetría y cuidar de que no quede ningún punto por debajo, si sobresale en exceso tiene fácil arreglo, si es por defecto de material el trabajo no quedara bien, por lo tanto es mejor tener que quitar que poner.

Cada vez que cogemos una loncha de la mesa lo mojamos bien por todas partes de agua cola de 150 o 170 ml y aplastamos con la paleta de latón para aproximarnos al grosor que queremos cubrir, nunca aplastarlo en exceso, recordar que es mejor quitar producto que tener que poner, siempre todo el estuco muy mojado de agua cola y bien golpeado con la paleta en la mesa y contra la superficie a cubrir, evitar apretar con los dedos, siempre con la paleta e ir alisando dentro de lo posible. No tiene que preocupar el aspecto que tiene la superficie cubierta nuestro trabajo aún está por ver.

Una vez cubierta toda la superficie con estuco y para evitar una rápida evaporación de agua durante el fraguado lo taparemos dentro de lo posible con un plástico o sabanas mojadas.

Después de un tiempo iremos controlando como endurece y sin dejarlo en exceso se va cortando la masa sobrante con el vértele de forma que corte y no arrastre el producto, es muy importante controlar el momento justo de empezar a cortar lo que sobra, también nos podemos ayudar de un cepillo escayolista, similar al de los carpinteros, pero especifico de escayolistas. Con una regla de metal y preferiblemente con corte tantearemos las maestras que nos indicara donde sigue sobrando estuco. Una vez conseguida la completa planimetría (es de mármol la imitación) y dentro de lo posible tapamos la superficie con plástico y esperamos a que seque o hasta el día siguiente como mínimo.

Pasado un día de la operación anterior llega el momento de empezar a pulir el trabajo.

En este momento del proceso no se aprecia nada de los efectos que queremos crear, será después del primer pulido cuando nuestro trabajo empiece a ver la luz.

Cuando empezamos a pulir es cuando en realidad empiezan salir los efectos de la imitación a mármol que hemos creado.


09 – El Pulido

El pulido y abrillantado es la parte en la que empezamos a ver el resultado del trabajo realizado hasta este momento.

Una vez transcurrido el tiempo de secado recomendado procedemos a lijar por primera vez, lo hacemos con una lija de agua grano P100 o P120, con la lija dispuesta sobre un soporte de madera del mismo tamaño que un cuarto del pliego de lija, el taco tiene que tener los cantos redondeados de forma que pueda producir ningún arañazo en la superficie. Se lijara con bastante agua y haciendo pequeños círculos, el agua se pone con una esponja, la misma con la que se quita la lechada muerta que saca la lija. En lo posible hay que ayudarse de un taco evitando lijar con la palma de la mano ya que se podrían hacer hoyos en la superficie. Otra forma de comenzar a lijar es con piedras abrasivas de grano equivalente, como pueda ser la piedra pómez  plana u otro tipo de piedra.

En caso que sea  sobre una superficie redonda se puede dar la forma a la piedra pómez poniendo un pliego de lija del grano 5 o 6 sobre la parte curva y lijar la piedra pómez hasta que tenga la forma igual a la superficie a lijar.

Después de una buen lijado de la superficie, (es importante que sea agresiva, para no perdernos ningún efecto que pueda quedar oculto por la capa externa del estuco) lavamos la superficie con abundante agua, si es posible con manguera y cepillo para que salga de los huecos toda la lechada de la lija, es importante hacerlo con agua limpia.

Una vez este seco el estuco o casi seco se hace una lechada del color dominante del trabajo, (hay que tener en cuenta que la lechada al secar tiende a subir un 25% (más o menos) la lechada la hacemos con yeso, agua cola 150 o 170 ml y pigmentos que se hayan usado en la elaboración de la masa del estuco, procurando este lo más fuerte o espesa posible para aplicar con espátula de acero. La superficie conviene que no esté seca del todo, si lo estuviera la mojamos con la esponja, siempre con agua limpia.

Una vez tenemos preparada la lechada la ponemos con la espátula en varias direcciones, intentando tapar todas las imperfecciones que veamos, procurando no dejar en exceso, en este momento es cuando se pueden reparar mejor los posibles golpes o averías que tengamos. Conviene que la lechada quede lo más parecida en color al dominante del estuco. Una vez aplicada esta primera lechada pulverizamos un poco de agua y se tapa con el plástico.

Pasado un día de secado procedemos a lijar de la misma manera con lija de agua grano P180 o P220, repitiendo la  operación, mucha agua con la esponja, lijado en círculos, retirando lechada con la esponja, así hasta que veamos qué no sobre sale nada de la lechada anterior. Veremos que la gran parte de los agujeros o coqueras han desaparecido y que si el color de la lechada está bien hecho a penas se nota y lo que se nota se suma a la gama de tonos de la imitación a estuco mármol. Una vez aclarado con la esponja y  con agua limpia se deja que pierda la humedad, se hace otra lechada igual a la de antes y se aplica con una brocha haciendo círculos, intentando tapar todos los poros que veamos, se va retirando la lechada sobrante con la espátula, asegurando que la espátula esta perfecta y no raya, es uno  de los peores defectos que nos podíamos encontrar. Pulverizamos un poco de agua y se tapa con el plástico  hasta el día siguiente. Estas operaciones las repetimos tantas veces como lijas hay hasta el grano P600, a partir de aquí repetimos todo excepto  de retirar la lechada sobrante que ha de ser más diluida con la espátula que sustituiremos por una de madera, asegurándonos de que no raye, también cambiaremos el taco de madera por algo más blando como el polietileno.

Según se vaya aumentando el número de grano en la lija iremos reduciendo la cantidad de agua que ponemos para lijar, así hasta el grano P1200 en el que la superficie tiene que brillar y no verse ningún poro a tras luz, el ultimo lijado ya sin lechada le damos con poco agua y abrasivo P2000, P5000 y P8000 (piedra de granate difícil de encontrar) con ligeros círculos  secando con un trapo de algodón. Hay que recordar que hay que esperar al menos un día entre lijado y lijado, si es  más mejor.

Dicen que en los orígenes de esta técnica se interrumpía el pulido en el grano 600 y no se continuaba hasta 6 meses después con los siguientes granos usando agua casi congelada para el último pulido.

Después de seca la superficie estucada queda lista para ser  abrillantada.


10 – El Abrillantado

El Abrillantado dará a nuestro estuco impermeabilidad al agua facilitando la limpieza, a la vez que hace resaltar mas los colores que lo componen. No es imprescindible, a mi particularmente me gusta más encerado.

Para abrillantar lo primero es preparar la solución necesaria.

Una vez que tenemos preparados los materiales empezamos haciendo ralladura de las ceras, por una parte la mayoritaria cera virgen de abeja, se ralla con el cepillo rallador, se pesa  y pone en un envase preferiblemente de cristal, del peso de esta cera se calcula el 5% aproximadamente de cera de carnauba, no se debe de sobrepasar el 10%, se junta rallada en el mismo envase, del volumen que ocupan los dos tipos de ceras sin apretar, se rellena hasta sobrepasar con un poco mas de esencia de trementina o aguarrás lo más puro posible. Se pone al baño maría unos minutos hasta que veamos ya liquida la cera. No es conveniente hacer el baño maría con una fuente de calor que tenga llama ya que los vapores del aguarrás pueden arder, si es posible mejor eléctrico y con mucha precaución.

Antes de comenzar con el abrillantado hay que asegurarse de que esté completamente seco el estuco mármol. Lo mejor es esperar una semana para comenzar con el primer paso.

El primer paso  es empapar hasta saturación de aceite de linaza crudo, asegurando de que no queden colgaduras, cruzando las capas seguidas y no quedando faltas.

Al día siguiente del aceite ya se puede encerar, vertiendo la cera sobre una tabla o superficie con poco fondo, mojando poco a poco con un paño de algodón. Se irá aplicando en pequeños círculos, llevando el corte ha hecho y sin falta.

Después de unos minutos se frota con un paño limpio de algodón sacando lustre a la cera hasta conseguir el brillo deseado. Si el brillo no es suficiente se espera una semana y se vuelve con la aplicación de otra capa de cera y se procede de la misma forma.

Lo normal es que con dos capas de cera tenga el brillo suficiente al de cualquier mármol pulido.

En este momento es cuando podemos dar por concluido el trabajo de Imitar con estuco de yeso una piedra de mármol.

También se pueden imitar con esta técnica piedras calizas o graníticas, solo es cuestión de imaginación y hacer pruebas hasta conseguir el efecto deseado.


11- El Taraceado

Consiste en hacer incrustaciones con otros colores de estuco dando  forma a un dibujo dentro de una superficie estucada.

Esta técnica de taraceado se hace antes del encerado y pulido final,  a partir de que estamos puliendo con grano P600 y aplicada la siguiente lechada se comienza este proceso.

Consiste en hacer un dibujo o motivo  en bajorrelieve de 2, 3 o más milímetros, los cuales rellenaremos de un estuco distinto en color y forma a la base, haciendo destacar el motivo que hemos dibujado.

Se puede hacer de varios colores tantos como se quieran dar al dibujo. Es cuestión de hacer otros dibujos una vez rellenado de masa el dibujo  anterior. También se puede proteger las zonas que irán diferentes.

El efecto es como si en una piedra de mármol se hubieran hecho incrustaciones con mármoles de otros colores y formas.

El dibujo tiene que hacerse con lapicero o portaminas de trazo fino para que en el momento de hacer el corte quede lo más preciso posible, con un trazo grueso puede variar mucho el dibujo si los detalles dibujados son muy pequeños.

El proceso debe comenzar (repito para que no se descuide esto) en el momento que tenemos el pulido a grano P600 y aplicada la siguiente lechada, para evitar que poros que aún no se han cubierto de masa se rellenen con los colores que lleva el taraceado y quede un efecto sucio, no deseado.

En ocasiones el color del estuco es oscuro y el dibujo no se ve con la suficiente nitidez, en este caso, después de haber aplicado la lechada mencionada anteriormente se puede pintar con pintura, casera a base cola y dióxido de titanio o bien con pintura plástica mate de poca calidad, procurando dejar una capa fina, con poco grosor. Después de seca esta capa de pintura se continúa dibujando claramente, cortando y vaciando  el dibujo elegido. Esta capa de pintura se eliminara fácilmente con el siguiente pulido al relleno con masa del dibujo, no tendrá ningún efecto secundario siempre y cuando se haga como aquí se dice repetido en dos ocasiones.

Los cortes de la masa que vamos a vaciar, se hacen con un cúter o cuchilla, siempre comenzando un poco separado de las líneas,  así y  poco a poco ir aproximándose al trazo del dibujo con precisión, el corte lo llevamos en chaflán con una inclinación aproximada de 45º hasta llegar a la línea del dibujo, en este momento nos ayudamos de una regla de metal (el metal tiene que ser duro como el cúter, para evitar clavar la cuchilla, no es conveniente aluminio, mejor acero) para conseguir mejor la recta, iremos quitando inclinación al corte sin quitárselo del todo. Si el corte es costoso y duro se puede ir mojando con una esponja para que se humedezca y facilite el corte. En las zonas amplias donde no requiera precisión se usan formones de carpintero.

Una vez conseguido que el dibujo a rellenar tenga de 2 a 4 milímetros mínimos de profundidad se limpia con una brocha suavemente o se sopla. Se hace una pequeña masa suficiente para el relleno, antes de colocar la masa hay que impregnar el vaciado con lechada de color similar al que vamos a colocar, hacemos pequeñas lonchas y bien mojadas de agua cola vamos colocando con la dirección de las vetas que consideremos oportuno, según el motivo del dibujo, siempre que colocamos golpeamos la masa con la paleta latón para que entre bien en todos los rincones del dibujo.

La masa tiene que sobresalir bastante, no importa cuánto, pero que sobresalga, ya la cortaremos con el vértele o cepillo cuando esté en su punto.

Cuando se corte la masa sobrante lo hacemos con mucha precaución evitando rayar la parte terminada de la imitación, es mejor quedarse corto, aunque luego cueste un poco más de trabajo con la lija.

Después se pulveriza un poco de agua y se tapa con el plástico. Hay que lijar cuando esta seca la masa de relleno con lija de P800 de la misma forma que hemos hecho con la imitación a mármol, aunque cueste un poco más es recomendable hacerlo así, evitaremos abrir poro en la parte terminada. Cuando este seco el taraceado hacemos una pequeña lechada ligera del color base y la ponemos alrededor del taraceado y retiramos con la espátula de madera, volvemos a poner otra vez y sin retirar, hacemos otra lechada del color dominante del taraceado y con un pincel lo cubrimos, se retira todo con la madera procurando no mezclar los colores. Se repite la operación anterior en al menos los otros tres lijados después, en P800, P1000 y P1200, guardando los tiempos recomendados anteriormente. Dentro del dibujo taraceado se pueden seguir haciendo otros más pequeños, así hasta que se quiera dar por terminado el dibujo. Una vez conseguido el efecto deseado continuaremos el proceso normal hasta su abrillantado.

Con imaginación, practica, paciencia y esta técnica se pueden descubrir una gran variedad
de efectos únicos,  no siempre tiene  que ser igual o parecido a ningún mármol, simplemente creamos un estuco agradable al tacto  y vista con diseño único.

ORIGEN DEL ESTUCO

LA TÉCNICA TRADICIONAL DEL ESTUCO “A FUEGO”

RESUMEN
Dentro de las diferentes técnicas de acabados de paramentos que tradicionalmente se han
ejecutado con mortero de cal destaca, por su dificultad, la realización del estuco a fuego. En
su elaboración se empleaban morteros y pastas de cal con aditivos como pigmentos y
jabones vegetales; con la aplicación final de una plancha metálica a una elevada
temperatura se creaba una terminación continua que imitaba las piedras naturales.
A pesar de que dichos acabados se han utilizado profusamente en nuestra arquitectura se
trata de técnicas de marcado carácter empírico y la bibliografía que existe sobre el tema es
escasa y contradictoria en ocasiones. Como ocurre con otros muchos oficios artesanales,
en la actualidad es prácticamente imposible encontrar artesanos que hayan mantenido el
oficio, resultando muy difícil la restauración de dicho patrimonio y teniendo que recurrir al
empleo de productos sucedáneos de desconocida solvencia.
El objeto de la presente comunicación es el de recoger y comparar las fuentes de
información existentes y se encuadra dentro de un proyecto de investigación en curso con el
objetivo de recuperar dicha técnica, caracterizando los materiales empleados y el
compuesto resultante, así como las mejoras que las nuevas tecnologías puedan ofrecer en
los procesos de ejecución.
Palabras Clave: estuco a fuego, cal, jabón, mármol.
1. Introducción. Las Técnicas de Estuco.
Bajo el término “estuco” se engloban técnicas tan diferentes, producto de la
experimentación del hombre a lo largo de su historia, que resultan difíciles de
resumir en una única definición. Siempre existieron artesanos que fueron
encontrando los sistemas para conferir a los revestimientos las propiedades físicas
(dureza, impermeabilidad, etc.) o estéticas que se les solicitaba: a través de las
mezclas de materiales como el yeso, cal o escayola, con áridos de todo tipo y
adicciones orgánicas e inorgánicas fueron creando todo ese conjunto de técnicas
citado. Estos artesanos iban transfiriendo sus conocimientos entre generaciones,
preservando su oficio como fuente de ventaja que hacía posible su sustento y
determinando que hayan llegado a nuestros días muy pocos tratados que los
recojan, con la consiguiente pérdida de gran parte del oficio: “He advertido que
pocos pueden dar razón minuciosa y exacta de los estucos, y que los que la poseen
se la reservan como un secreto precioso.” [1]
En muchos casos, el estuco ha recibido influencias de otras técnicas empleadas
en la escultura o la pintura, en especial el empleo de adiciones como el temple de
huevo, aceites y ceras, pigmentos, etc., utilizadas en la pintura al fresco, al temple,
al oleo, etc. Esta circunstancia ha provocado que se incorpore en la bibliografía un

bagaje técnico a menudo artificioso: “Mezcla para el estuco: se compone de 250
gramos de cales calcinadas, 250 gramos de queso seco, 25 gramos de mucílago de
grano de lino y 25 gramos de selenita a base vidriosa; todo humedecido en 2 litros
de agua.” [2]
Hasta el siglo XVIII, los diferentes tratados existentes recogen diferentes
informaciones acerca del modo de tratar la cal o de realizar los revestimientos,
definidos genéricamente bajo el termino de revocos; apenas existen citas referidas al
estuco y son poco precisas y en ocasiones alejadas de su significado actual:
“…Demás de lo dicho, se hace el estuco de cal, que es propiamente una
composición de labores relevadas. La obra estucada se hace de ordinario en salas,
para entretenimiento de la vista, hermoseando por sí el edificio, aunque ya se
acostumbran muy poco. Los Moros lo acostumbran mucho. Hácese de cal, la cual se
prepara como está dicho. Para la postrera costra, o mano, son varias las labores que
en la estuquería se hacen, por hacer unas veces cabezas de animales, otras
brutescos, otras coronas, y vasos de panales, y todo se talla primero en madera, y
después se va vaciando, y recortando, con lo que viene a quedar vistoso, y así lo
conocemos en los edificios antiguos.” [3]
En el siglo XVIII se edita el tratado “Arte de hacer el Estuco Jaspeado ó de
imitar los Jaspes a poca costa, y con la mayor Propiedad” que nos ofrece una
definición basada en la finalidad del mismo: “Es el Estuco un Jaspe artificial, ó una
masa émula de los Jaspes naturales, á los quales imita.” [4]
A partir del siglo XIX existen varias definiciones que -en conjunto- nos acercan
al conocimiento de las técnicas de estuco, en primer lugar resulta interesante citar la
que realiza Villanueva a partir del intento de clasificarlas en función del material
empleado: “Muchas son las mezclas y composiciones que se hacen con la cal y el
yeso para los blanqueos y guarniciones de molduras, ya sea para lograr su mayor
blancura, permanencia, lustre o pulimento. A las mezclas llámanse siendo yeso,
yeserías; de cal, estucos; y de la mezcla de unos y otros en ciertas dosis y
composiciones se forma la escayola colorida, con la que se imitan los mármoles.”[5]
La acepción dada al termino estuco, utilizándolo exclusivamente para las mezclas de
cal no es aceptada posteriormente por el resto de los autores; de la misma forma en
la actualidad el término “yeserías” es utilizado para otra técnica distinta a la finalidad
de crear un acabado liso que imita a los mármoles.
Durante los siglos XVIII y XIX los estucos alcanzan sus mejores cotas de
exigencia técnica y artística, precisamente con la finalidad de imitar las piedras
naturales: “Las obras de jaspe son costosísimas, mayormente si se emplean los más
preciosos, como es notorio. Lo mismo se cree del estuco, pero sin fundamento ni
razón. La composición del estuco es fácil, como su trabajo los materiales de que
consta, de poco coste en comparación del jaspe, pudiéndose elegir, no piedras
ordinarias, sino las de mayor estima, para usarlas en iglesias ricas como pobres; en
fin, con el estuco se puede hermosear á poca costa toda clase de edificios.” [6]
Resulta curioso pensar que el fin perseguido durante tanto tiempo sea una de las
causas de la práctica desaparición de la técnica en la actualidad, donde el devenir
de las modas ha olvidado dichos acabados.
En el mismo sentido aparecen posteriormente otras definiciones en diferentes
tratados: “Estucos. Son revestimientos que de ordinario hallan aplicación para imitar
la cantería o los aplacados de mármol.” [7]

Otros autores aportan más información acerca de los materiales o técnicas
empleadas: “Estuco (stucco): material compuesto que puede estar formado por una
gran variedad de ingredientes recogidos en recetarios antiguos o en manuales
modernos. Las sustancias más comunes son el yeso inerte o de relleno, carbonato
de calcio, polvos molidos, extraídos de rocas calcáreas o mármol y arena; a estos se
añaden tierras, ocres y polvo de carbón para proporcionar un tono cromático
concreto, y un aglutinante (cola animal, caseína o caseinatos y aceites secativos).
También se usan aglutinantes epoxídicos, de siliconas y de poliéster cuando no es
necesario respetar el principio de la reversibilidad o, en caso contrario, aglutinantes
vinílicos y acrílicos, que son reversibles. Estuco lustro (stucco lustro): Técnica de
pintura mural que consiste en mezclar jabón de calcio con el intonaco y repasar la
pintura todavía fresca con un hierro candente. El abrillantado se hace con cera para
obtener un efecto similar al del encausto.” [8]
Por último, y también de una forma muy genérica, el Diccionario de la Lengua
Española nos da la siguiente definición: “estuco. (Del it. stucco): 1. m. Masa de
yeso blanco y agua de cola, con la cual se hacen y preparan muchos objetos que
después se doran o pintan. 2. m. Pasta de cal apagada y mármol pulverizado, con
que se da de llana a las alcobas y otras habitaciones, que se barnizan después con
aguarrás y cera”.
Lo anterior nos da pié a iniciar, en el siguiente capítulo, una clasificación de
las técnicas de estuco que nos centre en el objeto de estudio: el estuco de cal
terminado planchado a fuego.
2. Clasificación de los Estucos.
Existe una primera división de dichas técnicas en función del material utilizado
como aglomerante en los morteros. El empleo de yeso o escayola frente a la
utilización de la cal diferencia las técnicas desde el origen, siendo distintas en la
manera de preparar las masas, añadir adicciones orgánicas, mezclar los colores,
conseguir el pulimento de la superficie, etc. No se cree necesario establecer una
categoría para mezclas entre los aglomerantes citados ya que no hay diferencias en
los procesos de trabajo por esta variable.
Dicha división se refleja en numerosos testimonios escritos:
“Los estucos se dividen en dos grandes clases: estucos con cal y estucos con
yeso, de las que conviene hablar por separado.” [9]
– “dos son las especies de estucos que pueden suplir á los jaspes naturales: el
primero se compone de una masa de espejuelo ó piedra compacta cristalina,
semejante al yeso blanco que se halla en las mismas canteras que aquel; el
segundo de una argamasa fina de cal y piedra mármol molida.” [10]
– “La imitación del mármol puede realizarse con estucos de cal, yeso o
escayola.” [11]
Además del material utilizado, la bibliografía muestra otras características
distintivas de cada técnica:
A. Diferencias en la manera de aplicar los colores: En los estucos de yeso los
pigmentos se mezclan en masa, realizándose por diferentes métodos mezclas

de masas de distintos colores (incluso mediante taraceados en fresco) para
conseguir las imitaciones perseguidas. Por el contrario, los estucos de cal son
pigmentados en superficie, es decir, se trata de acabados pintados. En este
sentido, los estucos de yeso permiten una imitación más natural que los de
cal, cuestión que se apoya en otras opiniones: “De entre todas las técnicas de
estuco… seleccionamos la técnica del estuco-mármol preparado con yeso,
agua, cola animal y pigmentos, ya que permite más todavía que en el caso de
los estucos a base de cal, la obtención de resultados excelentes en el plano
cromático, de lijado, pulido y brillo superficial.” [12]. ”La técnica del estucado en
caliente se singulariza, en síntesis, por su acabado brillante que le
proporciona la acción de la plancha de hierro caliente; es un brillo asociado a
una superficie fina al tacto, sin rugosidades ni asperezas, seguramente muy
fina, casi sin poros… Evidentemente, no puede compararse con el estuco en
yeso que imita columnas de mármol en interiores…” [13]
B. Diferencias en la manera de conseguir la textura pulida: En los estucos de
yeso el pulido se realiza cuando el material ha fraguado, mediante el empleo
de abrasivos: “El estuco se pulimenta del mismo modo que los mármoles;
esta operación no se debe efectuar hasta que esté bien seco, porque de lo
contrario no adquiriría brillo y se desmoronaría fácilmente. El pulimentar los
estucos consta también de tres actos: primero se apomaza en todas
direcciones, con suavidad, segundo, se frota con trípoli y tercero y último, se
frota con un fieltro fino empapado en aceite.” [14] Sin embargo, el estuco de
cal se pule en fresco mediante el repretado a llana, paletín o espátula del
mortero, hasta conseguir la textura lisa perseguida.
Debido al objeto de estudio del presente trabajo, en el siguiente capítulo se
abordará el estudio de los revocos de cal, no volviendo a incidir en el campo de los
estucos de yeso.
3. El Estuco de Cal.
Resulta fácil imaginar los inicios de dichos acabados desde el conocimiento
ancestral del ciclo de la cal y su tratamiento para conseguir que las piedras de
carbonato cálcico presentes en la naturaleza volvieran a su estado inicial en el
interior de las estancias, después de los tratamientos de calcinación y apagado
sucesivos.
Desde la óptica de la pintura al fresco también nos podemos acercar al
conocimiento de las técnicas y materiales que fueron permitiendo incorporar el color
a los acabados. La observación de la naturaleza y la experimentación fueron
proporcionando materiales que permitían mejorar la apreciación estética de los
mismos así como su durabilidad. Por lo tanto, bajo el abrigo de los estilos
arquitectónicos que preponderaban lo decorativo, los resultados estéticos se fueron
ampliando, apoyados en un mayor conocimiento de las técnicas de pintura y de la
influencia de las publicaciones y el conocimiento de artistas europeos.
En la bibliografía existente, una de las primeras citas técnicas sobre los
estucos de cal se encuentra en el tratado de Fornés y Gurrea (que recoge la más

amplia documentación española del siglo XIX referida al estuco): “…se tomarán tres
medidas de cal y dos de polvos de piedra, y bien unidas y batidas con la paleta de
hierro, ó molidas hasta formar una argamasa fina, se colocarán en un barreño,
conservándola en agua para que no se endurezca. Hecha una porción
correspondiente al empleo que se haya de dar, se tendrá prevenida una redoma de
agua clara deshecha con una porción de jabón de piedra, no muy cargada, como
igualmente los colores bien molidos, adecuados á la calidad ó especie de mármol
que se pretende imitar. Si son claros, se imitan con agua de cal, y si subidos, con
agua de cola, debiéndose tener presente que en esta especie de estuco no sirven
los colores artificiales, porque la cal se los come, empleándose solo minerales.
Preparados pues, y mojada bien la parte que se ha de estucar, la cual no puede ser
mayor que de un palmo en cuadro, se pondrá en una paleta de madera una porción,
y con otra de hierro triangular, bien tersa y limpia, se estenderá una capa delgada
(cuanto cubra el lucido preparado del yeso) muy lisa, sin que se note asiento alguno,
valiéndose, aunque haya claridad de la luz artificial. Estendida que sea, se le dará
con la brocha una mano de jabón, y luego que se enjugue, con pinceles a propósito
se imitarán sobre su lucido los jaspes que se quieran, en la inteligencia que las
binzas ó vetas claras se han de dejar de la capa estendida, es decir, se ha de pintar
oscuro sobre claro. Luego se tomará la misma paleta bien limpia y afilada, y se irá
pasando á una misma mano por encima, sacando el lustre con ésta y espátulas de
hierro suavemente, hasta que se empiece á secar.” [15]
Dicha cita resulta de gran ayuda para explicar la técnica del estuco de cal:
sobre una masa de mortero de cal –con acabado liso- se pintan en fresco los efectos
estéticos que se persigan (normalmente veteados a imitación del mármol) con
pigmentos diluidos en agua de cal y jabón, terminándolo en fresco mediante el
repretado o rebregado con herramienta metálica (llana, paletín o espátula) hasta
conseguir una textura lisa y compacta; finalmente, y una vez seca, se protege con
una cera que aumenta su impermeabilidad, brillo y potencia el tono de algunos
colores.
Dicha esta explicación genérica de la técnica ahora cabe admitir en ella todas
las posibilidades, en cualquiera de sus fases, que su naturaleza empírica y artística
puede producir por la acción de sus artesanos: adicciones de yeso, escayola, ceras,
aceites, grasas, etc., variaciones en las herramientas empleadas, etc., sirva como
ejemplo el acabado conocido en Marruecos como Tadelakt [16] en el que la superficie
fresca ya terminada del mortero es tratada con una solución de agua jabonosa y
repretada con una piedra de granito pulida, siendo terminada en seco con una cera
de abejas a la trementina.
No ayuda mucho la cantidad de términos que existen en la bibliografía en
torno al acabado: estuco lustro, en frío, planchado, a fuego, marmorino,
marmorizado, veneciano, estuco-mármol, etc., en todos los casos se trata de la
misma técnica –recordando la riqueza de variedades existente- y el nombre hace
mención a su acabado, el efecto estético perseguido o la zona geográfica donde, en
una época determinada, aparecieron artesanos de reconocido prestigio.
Existe una forma de acabar en fresco el mortero que consiste en repretar
finalmente la masa con una herramienta metálica caliente. Este acabado se
denomina estuco planchado, a fuego o planchado a fuego y, siendo el objeto del
presente trabajo, a él se le dedicará el siguiente capítulo.

4. El Estuco a Fuego.
En primer lugar llama la atención, a diferencia de otros acabados de estucos,
que todas las referencias aparecen en el siglo XX, no habiéndose encontrado
ninguna en la bibliografía de siglos anteriores; este hecho podría determinar la
antigüedad en la aplicación de dicha técnica.
Cronológicamente las primeras citas se encuentran en tratados generales de
construcción y resultan poco precisas:
“Una vez hecho el tendido de la pasta, se pinta el paramento con la tinta que se
desee o con las imitaciones que se pretendan obtener; esta tinta se da con brocha y
se prepara con lechada de cal, jabón, cera y el color que se desee, empleando
tierras y no colores minerales. Hecha la imitación, y una vez seca la pasta se bruñe
la superficie con planchas calientes hasta obtener el brillo deseado, y si esto no es
suficiente, como ocurre en Madrid por efecto de las aguas, puede barnizarse la
superficie con una mezcla de aguarrás y cera, como en el estuco ordinario.” [17] El
autor confiere a las planchas calientes la capacidad de conseguir el brillo final del
acabado, ahora bien, señala que si se hace con aguas ricas en sales quizá sea
necesario encerarlo en seco.
“… y sobre estas se extiende luego una tercera, formada con polvo de mármol
todavía más fino que el empleado en los anteriores; cuando la pasta extendida está
ya algo seca (y ello depende naturalmente del material de que está construida la
pared, de la temperatura ambiente, del grado higrométrico de la atmósfera, etc.), se
le bruñe, pasando repetidamente por su superficie, y con presión, la plancha de
hierro del estucador bien caliente y hasta tanto que la superficie del estuco sea
perfectamente brillante. Esta operación de pasar el hierro o planchar el estuco debe
repetirse siempre antes que la superficie ya bruñida por vez primera esté
completamente seca.”[18] Al igual que en la cita anterior se señala la necesidad de
acabar planchando la masa en fresco y para conseguir el brillo requerido.
“Estuco a fuego.- Este estuco, de mejor calidad aún que los anteriores, consiste
en formar una mezcla de cal apagada en pasta y arena de mármol en proporción de
2,5 partes de cal por 1,5 de arena de mármol, agregando la cantidad de agua
suficiente para efectuar el trabajo. Formada la pasta, se tiende sobre el paramento
como en los casos anteriores y se procede a pintar su superficie con la imitación o
coloración que se desee. Cuando la pasta está completamente seca se obtiene el
brillo bruñendo la superficie con planchas calientes, procediendo a barnizar dicho
paramento, si el brillo que se obtiene no es suficiente, con una mezcla de aguarrás y
cera. Las coloraciones o imitaciones que se dan sobre la superficie antes del bruñido
se preparan con lechadas de cal, jabón, cera y el color que se desee, empleando
tierras y nunca colorantes minerales.” [19] En este caso, y al contrario que el resto de
los autores, se indica que las planchas calientes se han de pasar con el mortero
seco.
“La mezcla de colores es un asunto particularmente arduo, debiéndose emplear
únicamente colorantes resistentes a la acción de la luz y de la cal. Empieza por
diluirse la cal grasa y, después, se pasa por un cedazo. A 5 litros de cal muy diluida
se añadirán 500 g de jabón de Marsella o de Venecia disueltos en agua hirviendo,
100 g de resina y 100 g de cera. Estas sustancias sólo pueden ser mezcladas en
caliente porque, al enfriarse, se solidifican. Con este líquido se mezclan las materias

colorantes y la masa resultante se pasa otra vez por el cedazo. Si se ha puesto
demasiada cantidad de jabón, se produce un exceso de espuma. La masa colorante
no queda bien trabada en este caso con la pasta del revoque y se forman gotas. En
cambio, si la adición de jabón es escasa, no se obtiene brillo, y los colores quedan
después adheridos a la plancha de hierro. La densidad del color debe ser tal que, al
introducir en él la brocha, cuelgue de ésta un hilo de pintura. Con este color se pinta
la superficie dando ligeros toques con la esponja o frotándola con ésta. Si se trata de
imitar el mármol se reproducirán los diferentes colores de éste.
Como última operación sigue el planchado en caliente de la superficie revocada,
trabajo que se realiza con ayuda de planchas especiales de acero, de bordes
redondeados, de 12 a 15 cm de longitud y de 3 a 4 de anchura. Con el planchado en
caliente, el revoque recibe un brillo muy hermoso y duradero. El planchado en
caliente se efectuará con sumo cuidado; la plancha, en ningún caso, debe estar
demasiado caliente. En cambio, si no lo está bastante, no se obtendrá buen
resultado. Las planchas sólo se deberán calentar en un fuego de carbón vegetal.
Las grandes superficies se revocarán y plancharán sin interrupción para que no se
vean las uniones entre las partes ejecutadas en distintas etapas. El “estuco lustro”
necesita para secarse de 8 a 14 días; durante ellos pierde algo de su brillo. Una vez
seco, se frota la superficie con una lejía de jabón bastante fuerte; después se vuelve
a frotar con un paño seco y, finalmente, se encera como el estuco a imitación
mármol.” [ 20 ] Los autores de esta extraordinaria publicación detallan con más
precisión la técnica e incorporan interesantes matices: la proporción de jabón
necesaria y las consecuencias de una mezcla errónea, la pérdida parcial del brillo
obtenido inicialmente y la necesidad de un tratamiento en seco final.
“Estuco lustroso o a fuego. Como antes se tiende la pasta con el fratás y se alisa
pasando con fuerza varias veces el palustre; cuando está todavía tierno se pinta con
colores térreos y de da el lustre pasando repetidas veces planchas calientes que se
aprietan con ambas manos contra la superficie hasta sacarle brillo.” [21]
Son muy escasos los escritos elaborados por maestros estucadores, por eso
cobran importancia los comentarios que Emilio Quilez (fallecido en 2009) nos ofrece
en su página web: “Los trabajos de Estuco a fuego se hacen 1 ó 2 veces al año. Hoy
en día se han hecho varias obras, pero no tienen nada que ver con el Estuco
tradicional, y la mayoría no son profesionales (ni usan herramientas adecuadas, ni
conocen el comportamiento de los hierros de planchar, que no son para sacar
brillo).” Aunque no indica el sentido del planchado a fuego final (como
tradicionalmente han actuado con su oficio los maestros estucadores), descarta la
finalidad señalada por la mayoría de los autores: la de conseguir una superficie
brillante.
Quizás la respuesta se encuentre en la explicación de los autores de “L’arte dello
stucco”: “Su uso se inició a mediados del siglo XIX y perduró hasta los años
cincuenta del siglo XX. Se trabajaba el mármol con jabón en fresco… El hierro se
calentaba sobre el brasero de carbón dulce…. Este método práctico surgió con el fin
de acelerar el tiempo de elaboración, cuando el urbanismo moderno requirió
espacios muy amplios de mármol pulido, con amplio uso de mano de obra.
Sin embargo, el pulido en caliente no dio siempre los mejores resultados, ya que es
difícil empíricamente combinar la fuerte reacción provocada, especialmente en los
primeros momentos, en los componentes del mármol frío y húmedo: la rapidísima
sustracción del agua contenida en el mármol, provocada por el intenso calor del
instrumento, ponía en peligro el proceso normal de carbonatación. Entre los efectos

negativos, aparecían grietas anormales, algunos desprendimientos de las capas,
burbujas de aire y alteraciones en el campo cromático (por no mencionar los efectos
nocivos para la salud del estucador por la proximidad a la forja).
Por todo esto, a principios de los años Sesenta, el método fue abandonado y
sustituido por el más seguro retorno de la tradición de pulir el mármol en freso con la
llana, patrimonio todavía vivo en la memoria de los viejos maestros estucadores,
nacidos en el siglo XX.” [ 22 ] En dicha cita se señala la necesidad de usar el
planchado a fuego para conseguir un secado más rápido del mortero, así como que
la técnica cayó en desuso por los problemas que ocasionaba.
Otros documentos relacionan el planchado a fuego como una forma más de
terminar un estuco: “Para obtener un brillo todavía superior y más duradero, algunos
artesanos italianos hierran el estuco, después de haber pasado el jabón, con
instrumentos metálicos particulares que mantienen el calor…Bajo el efecto del hierro
caliente, el estuco cristaliza y toma inmediatamente un brillo asombroso. En cuanto
el estuco adquiere su dureza definitiva – es decir, al cabo de varios meses- se hace
el encáustico con cera de abejas blanca, que habremos hecho disolver en bastante
esencia de trementina para obtener una crema flexible pero consistente. La cera
debe ser extendida con un trapo seco en muy pequeña cantidad.” [23]
A partir de la última década del siglo XX, coincidiendo con una corriente de
apreciación de las técnicas tradicionales de revocos y estucos, aparecen nuevos
textos que recogen, de forma teórica, más información sobre el estuco planchado a
fuego:
“El último mortero, el más fluido, se realiza con arena más fina todavía que las
anteriores, y se le bruñe con la paleta de bruñir y la llana. Luego se aplica el
jaboncillo (que puede ser una mezcla de cal y jabón en la proporción 3:1) con
brocha, esponja o estropajo, según el aspecto final que se pretenda obtener. Por
último, y para conseguir el mayor pulimento de la superficie estucada, se procederá
a pasar planchas calientes sobre el paramento.” [24]
“Finalmente, cuando la pasta aplicada, ya enlucida, pintada de color y jabón,
se ha secado un poco, se procede a realizar el planchado mediante el hierro caliente
sobre el estuco, varias veces y enérgicamente, hasta que la superficie quede bien
brillante… Lo que sí es cierto es que el menor número de pasadas con la plancha
caliente dará un acabado menos brillante y más defectuoso, lo cual reducirá las
cualidades singulares de esta técnica…. En el estucado planchado a fuego, el efecto
del calor no acelera en principio el endurecimiento; esto es obvio, aunque dé esa
sensación; lo máximo que provoca es un fraguado más rápido. Lo que realmente
sucede es un falso endurecimiento inicial (el mismo que se obtendría si se hiciera
servir un mortero de cal y arena, donde la cal acabase de hervir). Por tanto, no es
una consecuencia de que el calor superficial produzca la reacción química,
precipitando el proceso de carbonización natural. Pero lo que sí es consecuencia del
calor, en el caso de imitación de mármoles claros donde se pintan las vetas finas de
color blanco o colores vivos, y dependiendo de la piedra que se desee imitar, es la
alteración del color y del propio trazo de las vetas al pasar la plancha caliente. Las
vetas dejarán de ser unas rayas bien dibujadas en una sola tinta y pasarán a ser, en
la mayoría de los casos, de tinta disuelta un poco ramificada.” [25]
Los autores
indican la conveniencia del método al conseguir, por efecto del calor, una mayor
penetración de la capa de pintura superficial, la alteración de determinados colores y
un efecto difuminador de los trazos pintados que hace que se asemejen más a la
naturaleza que pretende imitar.

“El brillo se obtiene por el apretado eficaz y alisado de la última capa.
Tradicionalmente se utiliza un hierro caliente.” [26]
“Estuco “lustro” (fresco lustro, también conocido como pintura mural
pompeyana o lustro veneciano). La técnica para alisar la superficie fresca de un
estuco para conseguir un acabado marmóreo brillante es conocida desde la
antigüedad… La tercera capa consiste en un mortero fino de mármol elaborado con
lechada de cal pigmentada, que antes de endurecer se alisa y encera con una
plancha caliente de acero inoxidable. La suavidad, el brillo y la resistencia al
frotamiento de la superficie pueden mejorarse usando aceite de oliva o agua
jabonosa. La temperatura, el inicio y la duración de los procesos de alisado
dependen de la experiencia. Este estuco puede utilizarse como un revestimiento
exterior de alta calidad.” [27]
Sólo aparecen dos escritos acerca de referencias de maestros estucadores
que desarrollan en mayor medida la técnica y sus componentes, el primero de ellos
aparece en el libro “Artes de la cal”, en él Ignacio Garate reproduce los comentarios
de Juan Sorli (maestro estucador de la zona centro, ya fallecido):
“Imitación de mármol con estuco a fuego (Juan Sorli). …Y hasta aquí el
estuco bruñido lavado. Veamos las siguientes operaciones para conseguir, sobre
éste, que ya es un acabado clásico, la imitación de mármol. Una vez bruñido se
prepara una lechada de cal muy tamizada. Sorli lo pasaba por un popelín o algodón
muy fino. Se prepara con 10 litros de esta lechada con disolución de un kilo y medio
de jabón de coco disuelto y hervido en agua. Queda un líquido viscoso, como una
miel. Este líquido, aún caliente, se vierte poco a poco en la lechada de cal,
batiéndolo para que no cuaje. Así se obtiene el jaboncillo; en él se diluyen los
pigmentos terrosos y con una esponja natural se aplica sobre el estuco, dando tintes
esfumados.
Con un pincel de ocho pelos, de tejón, llamado así cuando a dicho pincel se le corta
parte para dejar pocos pelos y afinarlo, se dan los dibujos del veteado… Luego se
aplican las planchas calientes, que son de dos tipos: una más acanalada para tintas
y otra más plana, pero acanalada, para sacar brillo e igualar el paramento. Después
se aplica cera virgen disuelta en aguarras y se frota con bayeta de lana.” [28]
El desarrollo de la técnica más completo aparece en la “Guía Práctica de la
Cal y del Estuco”, de la mano del maestro estucador catalán Oriol García. En primer
lugar se describe el proceso de creación de las “tintas” o la pintura con la que se van
a realizar los efectos decorativos, posteriormente se detalla la manera de proceder
con los hierros de planchar y, por último, se reproduce la explicación para realizar un
estuco planchado en caliente, imitación mármol:
“Antes de iniciar el proceso, conviene proveerse y examinar detenidamente
una placa de mármol, a fin de determinar los colores, matices y formas que adoptan
las vetas de la piedra. Una vez elegido el color principal de la imitación, se aplica
sobre el enlucido seco que sirve de base una mano de tinta grasa a plomo. El tono
de esta primera capa ha de ser el más claro de la gama, de modo que se pinte
oscuro sobre claro. De lo contrario, los colores aparecerían sucios y quebrados.
Sobre la primera mano dada a plomo, se aplica una segunda capa del mismo color a
nivel, que oculta los trazos verticales.
La tercera capa de tinta grasa se ejecuta tamponeando el acordalado anterior con
una brocha abierta y deformada o una esponja. El color de este primer tamponeado

ha de ser de una tonalidad algo más oscura. La operación se repite tantas veces
como tonos tenga el mármol a imitar.
Generalmente suelen realizarse tres o cuatro degradados sucesivos partiendo del
tono más claro. En el caso imitar piezas más complejas (por ejemplo, una placa de
“mármol fósil”), en lugar de diferentes entonaciones del color base, las tintas grasas
se tiñen de diversos colores (rojos, grises, verdes, etc.), tal como aparecen en el
mármol original. En ambos casos, los tamponeados superpuestos no deben ocultar
totalmente la tinta grasa inferior más clara.
El jaspeado se realiza después de pasar el hierro caliente por el estuco. De esta
forma, las pinceladas de imitación del jaspe no se mezclan con las otras tintas.
Los jaspes o vetas del mármol se pintan con tinta grasa teñida de un tono oscuro o
sólo con ligeras pinceladas de tinta grasa blanca. Los trazos del pincel o pluma
deben ser sueltos y asimétricos.
En el caso de querer completar la marmoración con algún núcleo, almendrado o una
veta de otro color, se realizará en este momento. La imitación del mármol ya
definitiva se trabaja con hierro caliente basto y se repasa con hierro caliente fino…
El estuco de imitación puede prescindir del rejuntado de los paramentos revestidos
con mármol natural, apareciendo como una única y costosa placa de piedra. Sin
embargo, en reproducciones más fidedignas, el rejuntado de las placas de mármol
se imita cortando las supuestas láminas en el estuco con una navaja o un estilete,
incidiendo sobre la superficie con un ángulo de 45º. Estas juntas se pigmentan con
una de las tintas grasas utilizadas, preferiblemente la más oscura, para dar
sensación de profundidad, o bien se dejan con el color de la masa. Hay que evitar
que coincida el jaspeado a ambos lados de las juntas. Por último, el estuco se
repasa con un hierro fino templado.” [29]
5. Conclusiones
Bajo el término de estuco existen un conjunto de técnicas tradicionales muy
diferentes que se unen en el fin perseguido: conseguir una textura lisa y brillante
que, a menudo, imitan las piedras naturales. El carácter artesanal y empírico de las
mismas así como el activo que suponía para dichos artesanos, ha provocado que la
bibliografía que ha llegado a nuestros días sea escasa.
Los tratados de construcción que existen hasta el siglo XVIII están más
orientados a temas de arquitectura y urbanismo o tratan los revestimiento de cal de
manera general, sin ofrecer información relevante sobre el estuco a fuego. Algo
parecido ocurre en el siglo XVIII, en el que sí aparece ya alguna obra notable acerca
del estuco de yeso. La publicación de obras de carácter generalista continúa durante
el siglo XIX sin que se mencione la técnica citada.
Las primeras referencias aparecen en la bibliografía del siglo XX y tendremos
que esperar a la última década para obtener los dos únicos contenidos provenientes
de maestros estucadores.
El método está definido por tanto, pero sin la necesaria pluralidad que daría
autenticidad al proceso. A mayor abundancia, entre las citas del presente trabajo
aparecen afirmaciones contradictorias entre sí, existiendo muchas dudas acerca de
la razón de diferentes pasos del proceso: mezcla de pigmentos con jabón,
planchado a fuego, etc.

Todo esto, unido a la existencia de numerosas muestras de este acabado en
nuestra Arquitectura, justifican el proyecto de investigación en curso con el objetivo
de recuperar dicha técnica, caracterizando los materiales empleados y el compuesto
resultante, así como las mejoras que las nuevas tecnologías puedan ofrecer en los
procesos de ejecución.